En el mundo de la mejora continua, solemos obsesionarnos con eliminar el desperdicio. Pero cuidado: si solo atacas el desperdicio sin mirar la causa raíz, es como intentar vaciar el océano con un balde de playa. Para ser un verdadero maestro Lean, debes conocer a los tres «villanos» que sabotean tu productividad:
1. Mura: La Montaña Rusa (Desequilibrio) 🎢
La Mura es la irregularidad o el desequilibrio en la demanda o el flujo de trabajo.
• En la oficina: Es ese clásico «atracón» de reportes a final de mes después de tres semanas de relativa calma.
• En la fábrica: Son esos picos y valles de producción que vuelven locos a tus supervisores.
• El chiste: Si tu flujo de trabajo parece el electrocardiograma de alguien que acaba de ver un fantasma, tienes un problema de Mura.
2. Muri: El Modo «Supervivencia» (Sobrecarga) 🔥
Cuando intentas compensar la Mura, aparece el Muri: la sobrecarga de máquinas o personas.
• Consecuencias: Equipos quemados, máquinas que explotan (metafóricamente… o no) y un aumento drástico en los errores.
• La realidad: Pedirle a un empleado que trabaje al 150% de su capacidad no es «ser productivo», es fabricar un boleto de ida al agotamiento (burnout).
3. Muda: El Desperdicio (El síntoma final) 🗑️
Finalmente, tenemos a la Muda: cualquier actividad que consume recursos pero no añade valor por el que el cliente quiera pagar. Se divide en los famosos 8 desperdicios (DOWNTIME): desde defectos hasta talento no utilizado.
La Cita a Ciegas que Nadie Quiere
La relación es cíclica: la Mura (desequilibrio) genera Muri (sobrecarga), y ambos terminan escupiendo Muda (desperdicio) por todos lados. Por ejemplo, si una fábrica tiene un pico de demanda repentino, forzará sus máquinas sin mantenimiento; esto provocará fallas y piezas defectuosas.
¿La solución? Antes de atacar la Muda, estabiliza el proceso (Heijunka) para eliminar la Mura y el Muri. Un sistema estable es un sistema rentable.
